La Escuela Élan, ubicada en lo profundo de los bosques de Maine, era un internado terapéutico y un programa residencial de modificación de conducta con fines de lucro. Adolescentes con problemas de conducta que no se adaptaban a otros programas de tratamiento eran enviados a la escuela como último recurso. El tratamiento implicaba una disciplina severa, vigilancia, degradación y franco abuso. Años después, los pacientes que estuvieron internados en estas instalaciones aún cargan con el trauma sufrido, con opiniones divididas sobre el impacto de su experiencia.